Vajillas para emplatados

La elección de la vajilla y diferentes platos para emplatar debe ajustarse a las necesidades de todas las recetas de un restaurante para conseguir un resultado correcto. Precisamente por esto, es importante hacer un estudio de todos los platos que se van a ofrecer antes de elegir la vajilla con la que trabajar. El tipo de presentación varía mucho según la naturaleza de cada elaboración -unas brochetas de marisco y pescado, por tamaño, se pueden presentar en bandejas mientras que un suquet se hará en un plato hondo- por lo que es importante que sea la vajilla la que esté al servicio de la oferta y cocina y no al revés.

 

La experiencia gastronómica que buscan todos los comensales se conforma a través de absolutamente todos los elementos que el cliente percibe (el sabor, el aroma, la disposición, la apariencia y el servicio) y, por ello, existen varios restaurantes y caterings que incluso diseñan vajillas específicas para cada plato o elaboración que conforma su menú. En este caso, la funcionalidad del recipiente es fundamental, buscando servir de forma útil a la receta, su decoración y al comensal (como puede ocurrir con los platos hondos para las sopas o cremas de marisco, las salseras para las salsas, las pizarras para los entrantes…).

Sin embargo, a la hora de elegir una buena vajilla no solo hay que tener en cuenta el tamaño o naturaleza física de la receta que se va a incluir en ella (aunque siempre hay que evitar que los elementos sobresalgan del plato), sino también su origen o inspiración. Un ejemplo de ello podría ser la presentación de una receta con toques orientales en una bandeja del mismo estilo, trasladando así al comensal a un mundo paralelo que ayudará a que sus sentidos se centren en lo que degusta.